miércoles, 8 de febrero de 2012

Causas y Consecuencias del analfabetismo

Causas y Consecuencias del analfabetismo

Causas del analfabetismo:
El analfabetismo aparece como resultado de la falta de educación, malos niveles de calidad o altos niveles de deserción escolar. La falta de educación puede ser explicada por la falta de cupos en instituciones oficiales, la necesidad de trabajar a temprana edad, o la carencia de escuelas y colegios en ciertos sectores rurales. Los malos niveles de calidad se evidencian en la falta de contenidos, problemas de gestión y en la deficiencia en las metodologías de enseñanza. Además, problemáticas sociales externas favorecen la alta deserción escolar, particularmente en sectores rurales.


Consecuencias del analfabetismo:
El analfabetismo tiene sus mayores consecuencias en el ámbito social al ser un factor de exclusión y marginación de la sociedad civil. Trae consigo problemas económicos debido al retraso regional y por ende, nacional. Así mismo, genera consecuencias políticas ya que el analfabeta no comprende sus derechos ni deberes civiles, y es incapaz de actuar como un factor de cambio dentro de su comunidad.

Aun así, la mayor consecuencia del analfabetismo es la persistencia de la pobreza y la inequidad social.


El sistema educativo en El Salvador tiene su origen al constituirse la República.
En 1832, con el Primer Reglamento de Enseñanza Primaria se decreta la
Instrucción Pública, la que establece la creación de escuelas primarias en cada
municipio del país, que serán financiadas por la municipalidad o en caso de que
ésta no estuviera en la posibilidad serían los padres de familia quienes aportarían
una contribución de "4 reales".1
El método lancasteriano de enseñanza mutua es utilizado en los centros de
primeras letras el que predomina hasta entrado el siglo XX. La Educación
elemental o Primaria de fines del siglo IXX y comienzos del XX se impartía en
"Escuelas Unitarias", en donde un maestro atendía dos o tres secciones
diferentes.
Con el propósito de elaborar planes y programas similares en la región
centroamericana para fortalecer la escuela primaria, se celebró el Primer
Congreso Centroamericano de Educación en Guatemala en diciembre de 1893.
Aunque se revalora la enseñanza de las ciencias no se eliminó las ciencias del
espíritu. "El modelo positivista, completado por algunas materia prácticas como el
dibujo, la caligrafía, el trabajo manual, la agricultura y el canto, dominó el Plan de
Estudios oficial hasta 1940."2
Hasta la década del 40 no existía el Ministerio de Educación. La "instrucción
elemental" era administrada por la Subsecretaría de Instrucción Pública
dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Justicia. Esta Subsecretaría
contaba con la inspección escolar y con la sección técnica. La primera se
encargaba de contratar y supervisar al personal, la segunda se dedicaba a la
planificación de los niveles de educación, elaboración de los programas y
asesoramiento al Magisterio.3
Con la creación de la Universidad en Salvador en 1841 se constituye también el
sistema educativo en tres niveles: educación primaria, media y superior. Con el
Decreto Ejecutivo publicado el 15 de febrero de 1841 bajo el mandato de Don
Juan Lindo se crea la educación media (Colegio La Asunción). Aunque la escuela
parvularia da comienzo en 1886 no forma parte del sistema oficial.
Bajo el mandato del general Francisco Menéndez se promulga la Constitución de
1886 declarando a la educación libre de credo religioso y responsabilizando al
Estado de brindar educación a las clases populares, ya que se considera que la
educación primaria cubriría las demandas de estos sectores.
En 1860 habían tres Escuelas Normales dando inicio de manera formal a los
maestros a nivel primario ya que un alto porcentaje de ellos eran empíricos. Los
maestros de nivel medio se formaban en la única Escuela Normal o en los contados colegios privados para varones o colegios religiosos para señoritas
como el de la Asunción de Santa Ana. Los programas de estudio todavía en la
década de los treinta eran prácticamente inexistentes, no estaban definidos ni
articulados. Dependía más bien del empeño del profesor para impartir sus clases
y contenidos. Los maestros eran por lo general bachilleres o doctores graduados.
Con la fundación de la Escuela Superior en 1950 se da cuerpo a la formación
profesional en este nivel.










El término analfabetismo designa la condición de aquel que no sabe leer y escribir; y por analfabetismo funcional entendemos la condición de quienes, aún sabiendo leer y escribir, no comprenden lo que leen o no tiene la capacidad de poner por escrito alguna idea o algo que quieran comunicar.

En forma análoga se designa como analfabeto científico a quien desconoce lo que es la ciencia y sus métodos. Igualmente puede hablarse de analfabetismo científico a secas, y de analfabetismo científico funcional, designando este último término –por ejemplo– la circunstancia de quien aún habiendo recibido una formación científica formal, no atina a comprender cabalmente lo que la ciencia es, ni el fundamento de sus métodos.

Como es sabido, según se desprende de diversos estudios, una buena parte de la población mexicana es analfabeta o analfabeta funcional. Para quienes ejercemos la docencia en el nivel superior es verdaderamente preocupante verificar directamente que un número significativo de estudiantes universitarios pueden ser clasificados como analfabetos funcionales. Así que no es de sorprender que el analfabetismo científico esté más extendido aún.

La situación debía alarmarnos pues la ciencia ya no es sólo un atributo ventajoso de nuestra especie, sino que se ha constituido en un elemento indispensable de la supervivencia. Si la ciencia desapareciera hoy, nosotros, los descendientes de aquellas criaturas que no habían necesitado de la ciencia moderna, podríamos perecer, porque ahora sí nos es indispensable. En nuestros días somos demasiado numerosos como para poder sobrevivir en las naciones modernas sin energía, abrigo, alimentos, medicina y tecnología derivados de la ciencia.

Hoy la distribución desigual de la ciencia moderna entre los pueblos de la Tierra nos ha colocado al borde de la extinción. Este desastre puede ocurrir a causa de un aumento creciente de oscurantismo habitual que menoscaba esa ciencia de la cual ahora dependemos, o porque el competidor pone en juego estrategias que arruinan los modelos de conocimiento que manejamos nosotros y nos fuerza a desempeñarnos en situaciones en las que nuestra manera de interpretar el mundo resulta menos que inservible…

Tales son algunas de las conclusiones a que ha llegado Marcelino Cereijido –distinguido investigador, divulgador y crítico de la ciencia– en su reciente libro La ciencia como calamidad. Un ensayo sobre el analfabetismo científico y sus efectos.(Gedisa, 2009)

El libro de Cereijido trata de demostrar que “en nuestros días la distribución desigual de la ciencia moderna entre los pueblos de la Tierra nos ha colocado al borde de la extinción”. Para lo cual establece la premisa de que la ciencia contemporánea se ha constituido en un elemento indispensable de la supervivencia. Entendiendo que la ciencia es una máquina voraz que se alimenta de ignorancia y la transforma en conocimiento.

El choque entre el Primer Mundo y el Tercer Mundo –asegura Cereijido– amenaza borrar ¡a ambos! del mapa; pues “la diferencia entre la cantidad y calidad de conocimiento entre dos personas, empresas, o países desencadena inevitablemente procesos por los cuales el más poderoso toma como ‘medio’ a quien no lo posee, se trate del médico que vivirá de curar pacientes, de electricistas que vivirá de subsanar apagones, maestros que vivirán de la docencia, potencias que vendrán a tomar nuestro petróleo, cobre, cacao, fuentes hídricas, mujeres guapas, órganos de nuestros niños para trasplantar. Es en este sentido que la ciencia moderna desencadena uno de los procesos más terribles por el cual el Primer Mundo toma como ‘medio’ al Tercer Mundo”.

En su libro, Marcelino Cereijido se concentra en cómo hizo el Primer Mundo para conseguir desarrollar su ciencia moderna y cómo fue fallando el Tercer Mundo en desarrollar la suya. Pero es muy claro en cuanto a que no se debe tener la impresión de que ambos mundos fueran “analogables a dos corredores olímpicos que, simplemente, corren a distinta velocidad, pero no aplican trucos sucios para demorar al contrincante…El colonialismo siempre ha impedido el desarrollo del conocimiento y la tecnología del dominado”.

En resumen, Cereijido sostiene que el analfabetismo científico prevaleciente en los países subordinados –como México– ha sido fomentado intencionalmente por las naciones dominantes como una forma de asegurar su hegemonía económica, política y cultural. Dice que incluso nuestros estudiosos y escritores más distinguidos participan en el oscurecimiento de la mente de sus compatriotas del Tercer Mundo.

La interfase entre el conocimiento del Primer Mundo y el del Tercero suelen ser “universidades” que no son tales, líderes empresariales que prometen que si llegan a ganar la elección, fragmentarán las universidades de su patria tal como les ordenó alguna agencia financiera internacional, funcionarios amaestrados para ocupar cargos directivos en la ciencia de su país para desbaratar desde ahí cualquier esfuerzo que intente pasar de la investigación a la ciencia o, llegado el caso, directamente persuadir a las fuerzas armadas que las rompan con fuerza bruta, concluye Cereijido, para luego proponer acciones para combatir el analfabetismo científico, como son el fortalecimiento de la enseñanza de la ciencia en todos los niveles educativos, la organización de centros científicos virtuales dirigidos a resolver problemas regionales o nacionales, la difusión y divulgación de la ciencia, y otras que expone ampliamente en su libro.

Pero el analfabetismo científico tiene otras manifestaciones y consecuencias (como cuando se confunde investigación con ciencia) de efectos desastrosos para países como el nuestro, según analiza Marcelino Cereijido en otros de sus lúcidos y provocadores ensayos.

Cereijido afirma: “Latinoamérica tiene (un poco de) investigación, porque eso depende de unos miles de personas entrenadas y exitosas, pero así y todo no tiene Ciencia (en el moderno sentido de la palabra), porque esta requiere una cierta manera de interpretar la realidad, que nuestras sociedades jamás han desarrollado. El tomar ‘Ciencia’ como sinónimo exacto de ‘investigación’ y de ‘conocimiento’, nos lleva a confusiones que nos mantienen en la miseria. Pero hay maneras de superar esta situación, comenzando por que, aquellas personas a quienes les damos el título de ‘Doctor en Ciencias’, conozcan al menos su naturaleza, su historia, por qué algunos pueblos la tienen y otros en cambio no. El lema debe ser que al menos ese mundillo que hoy rodea a la investigación (técnicos, administradores, divulgadores, legisladores, empresarios) adquieran esa visión de la realidad, sin la cual la Ciencia no puede surgir ni prosperar”. (Países con investigadores pero sin Ciencia; en www.ciencia.cl/CienciaAlDia/volumen4/numero1/articulos/index.html)

Hago mía la apreciación de Cereijido, quien señala la necesidad de que el concepto de ciencia quede claro en la mente de todo aquel que se dedique a la investigación científica: “Es realmente monstruoso que sigamos otorgando doctorados en ciencia, a muchachos a quienes sólo hemos instruido en el uso de un espectrofotómetro y en el manejo de la bibliografía, pero que no tienen siquiera una idea remota de qué es la Ciencia, cuál es su estructura y su inserción en la sociedad. Prueba de ello es que caen en tonterías postmodernistas, como la de afirmar que ‘la Ciencia no ha cumplido sus promesas’, como si en la naturaleza de la Ciencia hubiera algo que le permita hacer promesas. Algunos de nuestros países están haciendo un esfuerzo realmente excepcional por divulgar la Ciencia. Pero por ahora se concentran en ‘los hechos’ de la Ciencia: fotos de galaxias, bacterias que comen petróleo, computadoras que juegan al ajedrez. Pero jamás divulgan qué es la Ciencia, cuál es su estructura, cómo funciona, por qué Latinoamérica no la tiene, por qué se ponen funcionarios economicistas a manejarla”.

13 comentarios:

  1. digamoles vasta al analfabetismo

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    1. Empecemos por escribir bien, es BASTA y no vasta!! =)

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    2. Porfavor... Antes de publicar, corrijamos nuestras faltas ortográficas!!
      :P

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  2. me sirvio de mucho buen aporte

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  3. Muy bueno tu blog, espero que todos lo quieran revisar. ;)

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  4. ¡Excelente información! Gracias, me ayudó muchísimo. :)

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  5. es muy interesante para ,creo para todos también

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  6. Estoy realizando un trabajo documental hacerca del analfabetismo en latnoamerica, y estoy utilizando como soporte y apoyo varios blogs y paginas y me gustaria saber el nombre y apellido del que publica por favor,.. y esta muy interesante el tema

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  7. Me sirvió de mucho tu blog.
    Muchas gracias!!

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  8. me sirbio el coso bien

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  9. gracias por el coso este

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  10. Muy buena información!. Y me parece muy bueno el motivo por el cual fue creado este bolg.

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