lunes, 13 de febrero de 2012

CHASCA LA VIRGEN DEL AGUA (MITOLOGIA DE CUSCATLAN)

Chasca, la virgen DEL AGUA

CHASCA era la Diosa de los pescadores. Salía en la barra de Santiago, en las noches con luna, remando sobre una canoa blanca. La acompañaba Acayetl, su amado. La pesca abundaba en esas noches. Aún hoy día se la recuerda:
Pescador, salió la luna, desenvuelve tu atarraya: esta noche es de fortuna, pues ya viene, la hermosa canoa blanca.
Nada temas, Chasca es buena, no hay quien sea como Chasca que le quita a uno la pena cuando sale en su gran canoa blanca.
Fue en un tiempo lejano. En la Barra vivía Pachacutec, un viejo rico, pero cruel. Tenía una hija prometida por él a un príncipe zutuhil. Se llamaba Chasca y era bella.
Un día ella conoció a un pescador, apuesto mancebo a quien llamaban Acayetl. Vivía en la isla del Zanate.
Y se amaron.
Pero Pachacutec se opone a ese amor. Sin embargo, todos los días cuando el sol abría los ojos tras la montaña, ella escapaba de la choza, situada entre un bosquecito de guarumos, y se iba a la playa donde Acayetl desde su balsa cantaba dulces canciones.
Pero una mañana fue triste. La poza del Cajete amanecía dorada por el sol. Un viento frío que se arrastraba raspando los piñales vecinos, olía a mezcal. Triste y fría, triste y callada; triste y solitaria; así estaba la poza del Cajete.
De pronto una canoa apareció. Era Acayetl. Corría, y ya se acercaba a la playa, cuando entre los juncos de la orilla un hombre oculto disparó una flecha. Era un enviado de Pachacutec. El pescador cayó muerto.
Y cuando el mar se estaba poniendo rojo, una mujer gritó en la playa. Era Chasca.
Corrió, loca en su dolor. Poco después volvía con una piedra atada a la cintura y se lanzó al agua. El mar tiró sus olas sobre el cuerpo de la virgen.
Cuando Pachacutec murió era una noche de luna. Entonces se apareció por primera vez Chasca, en su canoa hecha de una madera blanca, al lado de Acayetl.
En el paisaje de arena y sal, sobre el fondo negro del monstruo que se agita, a la luz serena de la luna llena, Chasca con su vestido de plumas, es la eterna nota blanca de la Barra.
Chasca, también conocida como "la virgen del agua", es el nombre de un personaje de una leyenda de El Salvador.
Según la tradición oral, en la barra de Santiago (zona de manglares del Municipio de Jujutla, Departamento de Ahuachapán en la costa del Pacífico) vivió un hombre rico de nombre Pachacutec, el cual tenía comprometida a su hija Chasca con un príncipe de una tribu Zutuhil.1
Chasca, sin embargo, tenía su corazón entregado a un joven pescador de nombre Acayetl. Ella le veía a escondidas de su padre en la playa; donde él, desde su balsa, le cantaba dulces canciones.
Un día nefasto, alguien disparó una flecha a Acayetl mientras regresaba de la pesca. Un enviado de Pachacutec fue el asesino. A lo lejos Chasca observó el crimen y gritó con horror, y tomó la decisión de acompañar a su amado en la muerte, amarró una piedra a su cintura y se lanzó al agua.
El espíritu de Chasca apareció por vez primera en una canoa blanca al lado de Acayetl en la siguiente noche de luna llena, y lo hace desde entonces.

4 comentarios:

  1. que bien esta la leyenda

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  2. ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

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