miércoles, 30 de mayo de 2012

HIBRIDACION CULTURAL DE LA SOCIEDAD SALVADOREÑA


HIBRIDACION CULTURAL DE LA SOCIEDAD SALVADOREÑA

    1. UNIVERSIDAD FRANCISCO GAVIDIA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES CULTURA GENERAL. DOCENTE: Dr. Mauricio Ayala García UNIDAD 4: LA CULTURA SALVADOREÑA. 4.1 la hibridación sociocultural.
    2. Introducción   La hibridación es un fenómeno multiforme y de gran complejidad con el que se vinculan algunas de las transformaciones sociales de las tres últimas décadas. Los intentos de establecer una conceptualización de dicho fenómeno para fines del análisis social han sido, desde diversas disciplinas, una preocupación latente, sobre todo en los años noventa. A pesar de los avances en esta materia, no se dispone aún de un concepto acabado o suficientemente validado que pueda ser aplicado a todas aquellas manifestaciones del cambio social que expresan los procesos de unidad-diversidad, inclusión-exclusión, integración-desintegración y de homogeneidad-heterogeneidad, presentes a nivel de la sociedad global. El modelo conceptual de hibridación social que aquí se propone, hace referencia a una interacción de prácticas, modelos, procesos o fuerzas sociales de naturaleza y trayectoria distinta que contiene principios de novedad, transición, adaptación, re simbolización, mejoramiento y rendimiento expresados mediante instrumentos, mecanismos y demás recursos de creación, innovación, experimentación y aprendizaje que traducen lo propio del fenómeno estudiado. Esta se presenta cuando individuos, grupos, empresas, gobierno y demás agentes de cambio, a través de formas de importación, imitación o transportación ponen en contacto dichas fuerzas sociales.
    3. La hibridación social refleja una condición de mediación entre lo que se considera representa lo global y lo local, lo general y lo específico, y lo universal o lo particular. Expresa también una relación de tensión o de conflicto entre practicas sociales hegemónicas y subordinadas. En este sentido, dicho fenómeno puede ser considerado una fuerza social de cambio.
    4. El trabajo se divide en seis partes: En la primera se presenta lo que aquí llamamos las paradojas de la globalización; esto, con el fin de exponer el marco de referencia en el que se inserta el fenómeno de la hibridación social. En la segunda se aborda la llamada perspectiva culturalista de la hibridación, entendida como un campo de mediación simbólica entre la modernidad y la tradición. En la tercera se describen algunos ejemplos de la interpretación socio-territorial de la hibridación, asociada con la desaparición de los Estados-nación y las nuevas configuraciones territoriales. En la cuarta se exponen los argumentos del enfoque industrial de la hibridación, mismo que hace referencia a la dinámica de internacionalización del sector automotriz. En la quinta parte, a fin de sintetizar y reformular los avances anteriores, se construye y propone el concepto de hibridación social. Finalmente, se concluye con la propuesta de una agenda de problemas de investigación que pudieran ser repensados a partir de dicho concepto. 
    5. Las Paradojas de la Globalización: hacia nuevos conceptos explicativos.   En la actualidad, los fenómenos de la globalización y la modernidad se han convertido en puntos de referencia obligados para el análisis social. Lo anterior tiene sentido en la medida que éstos reflejan de diversas maneras los cambios trascendentales que orientan el futuro de la economía, la política, la sociedad y las formas culturales. La globalización, en particular, ha sido el resultado de las grandes transformaciones de fin de siglo, referidas a por lo menos siete aspectos estrechamente vinculados: a) una transnacionalización de los procesos productivos que transforman la internacionalización de capital en una relación social global; b) una revolución tecnológica sin precedentes y su traslado a los países subdesarrollados, que la convierte en piedra angular de la competitividad y productividad internacional; c) una reorganización de los procesos de trabajo y de las estrategias empresariales basadas en nuevos conceptos productivos (cfr. CIDAC, 1988); d) un desarrollo de ventajas comparativas y competitivas dinámicas que sirven como factor crucial de éxito de las empresas, las industrias y los gobiernos; e) una redefinición de los Estados nacionales y reorientación de las políticas económicas; f) un nuevo escenario de competencia internacional por regiones geográficas y ramas productivas (cfr. CIDAC, 1991); y g) una nueva cultura que “desterritorializa” signos, significados e identidades, relacionada con la migración internacional, el desarrollo de la comunicación informática y la transnacionalización de las empresas (Amin y Thrift, 1994).
    6. "...Lo que se percibe en los procesos actuales es la fragilidad de una identidad, colectiva y personal, que se siente amenazada y busca un sistema de garantías que la reconforte, que le de seguridad, amenazada por el sistema industrial, por los procesos de internacionalización de la política y del dinero, por el despliegue de una cultura homogeneizadora y atomizadora que se impone a través de los medios de comunicación de masas... No sólo el nacionalismo exasperado es una respuesta agónica frente a dichos procesos; las religiones igualmente se levantan contra ellos".   En el terreno de la cultura se advierte igualmente la formación de una “cultura internacional popular” que capitaliza determinados símbolos y referencias culturales reconocidas internacionalmente, teniendo como punto de apoyo el mercado (Ortiz, 1994). Asimismo, está el surgimiento de entidades totalizadoras como es el caso de la llamada  “cultura internet”, la cultura de la “calidad total” –los llamados ISO9000- y aún más elocuente, la llamada nueva cultura organizacional o “cultura empresarial internacional”, que ha penetrado prácticamente todos los segmentos de la sociedad para convertirse en un modelo cultural universal.
    7. Paralelamente, se tejen identidades con el trabajo artesanal fuera de los espacios del ámbito fabril moderno y se incorporan y defienden tradiciones laborales heredadas. En un plano más radical, opuesto o todo lo que proviene de culturas extranjeras consideradas como peligro y amenaza, están los fundamentalismos religiosos como el Islam, o bien del catolicismo, con sus variantes regionales de idioma y ciertas tradiciones. que defienden a toda costa su identidad cultural. También se presenta una revalorización de las identidades culturales y defensa del idioma en poblaciones de América Latina con un alto componente indígena, como es el caso de Chiapas, México. Y últimamente en El Salvador con el rescate del idioma náhuatl , Asimismo, en Estados Unidos los inmigrantes y la minorías étnicas han provocado movimientos de defensa por su identidad cultural al mismo tiempo que se niegan a ser asimilados por completo a la cultura norteamericana; esto es, una especie de defensa de l a “ciudadanía cultural”, frente a las normas de la comunidad nacional dominante (Rosaldo, 1994). De igual manera, entre muchos otros ejemplos, está en efervescencia una revalorización de las identidades locales en algunas provincias de Canadá, España y los Estados de la ex Unión Soviética. “ ...los conceptos de centro/periferia, unidad/diversidad, homogeneidad/heterogeneidad, integración/desintegración, conformismo/resistencia, entre otros, se nos presentan como insuficientes para reflejar la complejidad cultural en un mundo globalizado”.
    8. Es el salvadoreño, un hibrido? se debe considerar a la persona salvadoreña de ahora con su propia identidad, pero no se excluyen ciertos rasgos culturales que le han sido heredados de sus antepasados. Muchos científicos sociales nacionales plantean que la persona salvadoreña contemporánea posee una “Identidad Cultural Débil o Frágil”, lo que ha permitido que la cultura nacional sea muy permeable ante otras culturas foráneas. Esta situación puede explicar la tendencia del salvadoreño a la transculturación y desculturación. En esta misma línea, se puede explicar por qué la persona salvadoreña es fácil presa de las modas externas, de su adopción a la cultura estadounidense, de su fácil adhesión a ideologías externas, llámense Liberalismo, Neoliberalismo e inclusive Socialismo.
    9. La frágil identidad salvadoreña puede explicarse desde diversos orígenes y enfoques: históricos, sociales, culturales, psicológicos (bio-psicológicos), etc . Una interpretación de entre muchas puede ser la siguiente: como se evidencia que la población actual de El Salvador es sobre todo mestiza, producto del cruce entre indígena-español y mestizo-mestizo, la población indígena es mínima salvo en algunas comunidades que se encuentran diseminadas en el territorio nacional y que poseen cierto número significativo de naturales: Panchimalco, Santo Domingo de Guzmán, Cacaopera, Nahulingo, Guaymango, Ataco, Tacuba y por supuesto Nahuizalco e Izalco. La restante población indígena se encuentra inmersa en la sociedad salvadoreña, la gran mayoría “aculturada” y “ladinizada” culturalmente, por lo que El Salvador es una nación mestiza, racial y mentalmente, cultural y emocionalmente. La ambigua “Identidad Salvadoreña” se explica a partir del fenómeno biológico, psicológico, social y cultural del “mestizaje”. La raza nueva, surgida de las dos vertientes, indígena y español, es difícil de comprender, ya que se establece que el mestizaje conlleva estigmas, ansiedades y atavismos que pesan, el mestizo no se siente indígena pero tampoco español, aunque por razones histórico-sociales busca identificarse con las segundos.
    10. Como manifiesta Francisco Andrés Escobar, el mestizaje es un hecho biológico, psicológico, social y cultural. El mestizo, como nuevo ente humano cuya filogénesis contiene tantos hilos, de tantas sangres «indígena, español, negro, judío, musulmán», en el turbio aluvión de su naturaleza. En su densidad más radical y última, subyacen los contenidos de los inconscientes colectivos fusionados, contenidos que se van expresando en los sueños, en el arte, en la liturgia, en las utopías y en tantas otras zonas de formalización, donde la realidad de lo uno a partir de lo múltiple, se expresa cotidianamente. Muchos son los autores nacionales que han tratado de acercarse al dilema de la “Identidad Sociocultural Salvadoreña”. Algunos a lo sumo, sólo han presentado rasgos estereotipados del ser salvadoreño. Dado que en un país, como El Salvador, en el que la sociedad es tan desigual en términos económicos, sociales, políticos y culturales, donde la marginación y exclusión social son realidades evidentes, en una realidad en la que priva la desigualdad y estratificación social, no se puede hablar de una “Identidad Cultural” generalizada para toda la población salvadoreña, si no que es más pertinente hacer alusión a varias “Identidades” de clase, grupo, género, etc.
    11. 
    12. 4.1 LA HIBRIDACIÓN SOCIOCULTURAL. 2ª. Parte.
    13. Al hablar de la cultura salvadoreña se hace referencia a una serie de elementos y temáticas como: Identidad Cultural, Cultura Popular (Autóctona e Indígena), Heterogeneidad y Homogeneidad Cultural, Tradición y Modernidad, Patrimonio Cultural Material e Inmaterial, etc. De tal manera, que se realizará una delimitación más concreta de la cultura salvadoreña para efectos de analizar más específicamente un elemento fundamental de El Salvador: la “Identidad Sociocultural Salvadoreña”. Se seleccionó la “Identidad Nacional” porque resulta un tema muy polémico tanto localmente como en un plano latinoamericano. Asimismo, en tiempos de la globalización la discusión sobre la “Identidad Nacional” resulta una cuestión de suma relevancia para los científicos sociales.
    14. Para Enrique Gomáriz Moraga, la “Identidad Cultural” es el conjunto de formas posibles de producir y transmitir los sentidos simbólicos que caracterizan a un conjunto social y le permiten reconocerse y ser reconocido por otros. Asimismo, al referirse a un conjunto social, la identidad cultural es una construcción social, y que como consecuencia de ello, su evolución y cambio sólo puede ser de naturaleza histórica «esta definición aproximada parte del nivel simbólico-expresivo». Una segunda definición es la de Francisco Andrés Escobar: la identidad cultural es un componente de la cultura. La Identidad cultural hay que entenderla como el modo específico como los hombres y mujeres de una sociedad determinada cultivan su realidad pertinente. De este modo incluyen los saberes y los haceres con que los miembros de esa sociedad se generan con motivo de la acción cultivante sobre su realidad. En tanto saberes, haceres y sentires , la identidad cultural pasa por lo económico, lo político, lo jurídico, lo social, lo militar, lo lingüístico, lo religioso, lo estético, lo filosófico, lo científico, lo técnico, es decir, pasa por todas esas modalidades con que cada cultura aborda su realidad con el propósito de comprenderla primero, trasformarla luego, y ponerla al servicio de sus integrantes después.
    15. De aquí que la pregunta por qué o cómo somos los salvadoreños no sea una pregunta de fácil respuesta; además, se tratará siempre de una respuesta provisional, que se tendrá que ir actualizando y poniendo al día a medida que la sociedad salvadoreña se vaya transformando.  Precisamente, eso es lo que tiene que hacerse con dos de los mejores retratos de la sociedad salvadoreña: el realizado por Oswaldo Escobar Velado  en su poema “Patria exacta” y el realizado por Roque Dalton en su “Poema de amor”. Visto con una dosis mínima de objetividad, la contribución de nuestro país a la configuración histórica de la identidad latinoamericana es sumamente pobre, por no decir nula. Por donde quiera que se vea –por lo negativo o lo positivo— lo latinoamericano no se juega ni se ha jugado en El Salvador. En tiempos recientes, sólo en una ocasión nuestro país estuvo a punto de dejar su propia huella en la historia latinoamericana: durante la guerra civil de la década de los 80, pero el desenlace de la misma impidió que esa huella se fijara en piedra firme. Por más que haya quienes hagan alarde del proceso exitoso de negociación, nunca lo sucedido en El Salvador va a desplazar en significado el triunfo de la revolución sandinista (1979) y, mucho menos aún, de la revolución cubana (1959). Para seguir en el marco centroamericano, la huella de El Salvador, en general, es bastante pobre. Si se excluyen los temas de pandillas (maras), violencia y migración  –a los cuales es inevitable referirse cuando se habla de Centroamérica en la actualidad—, en los grandes ejes configuradores de la historia y de la identidad de la región nuestro país no tiene nada importante que decir.
    16. Poema de amor     Los que ampliaron el Canal de Panamá  (y fueron clasificados como "silver roll" y no como "gold roll"),  los que repararon la flota del Pacifico  en las bases de California,  los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala,  México, Honduras, Nicaragua,  por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,  por hambrientos,  los siempre sospechosos de todo  ("me permito remitirle al interfecto  por esquinero sospechoso  y con el agravante de ser salvadoreño"),  las que llenaron los bares y burdeles  de todos los puertos y capitales de la zona  ("La gruta azul", "El Calzoncito", "Happyland"),  los sembradores de maíz en plena selva extranjera,  los reyes de la pagina roja,  los que nunca sabe nadie de donde son,  los mejores artesanos del mundo,  los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,  los que murieron de paludismo  o de las picadas del escorpión a la barba amarilla  en el infierno de las bananeras,  los que lloraron borrachos por el himno nacional  bajo el ciclón del Pacifico o la nieve del norte,  los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,  los guanacos hijos de la gran puta,  los que apenitas pudieron regresar, los que tuvieron un poco mas de suerte,  los eternos indocumentados,  los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,  los primeros en sacar el cuchillo,  los tristes mas tristes del mundo,  mis compatriotas,  mis hermanos.                   (Las Historias Prohibidas del Pulgarcito)
    17. Ahora bien, ¿es ajeno El Salvador a los procesos, negativos y positivos, que se gestan (y han gestado) en América Latina? En lo absoluto.  Nosotros tal vez no contribuyamos (o hayamos contribuido) con algún aporte original a la configuración de la identidad latinoamericana, pero todo lo que caracteriza a América Latina tiene su réplica en El Salvador. Aquí todo lo latinoamericano (desde México hasta Argentina) se replica y se copia. Claro, está a la salvadoreña: como una caricatura mal hecha. Hemos tenido nuestros criminales, que quisieron copiar los usos y estilos de los dictadores latinoamericanos; no tuvimos un “Chivo”, pero sí un “Tapón” (el General Fidel Sánchez Hernández), y más atrás en el tiempo tuvimos nuestro “Brujo” (el General Maximiliano Hernández Martínez).    No tuvimos un Cantinflas, pero sí un Rockinflas;  también hemos tenido un “Piporro salvadoreño” y en la actualidad tenemos a nuestro “Don Francisco”, en el programa “Fin de Semana” que todos los sábados transmite un canal nacional.  Tenemos conjuntos musicales que copian, a su manera, todos los ritmos latinoamericanos y caribeños (principalmente, cumbia y música ranchera) y que hacen bailar a la gente (que también lo hace a  la manera salvadoreña: mezclando pasos, ritmo y  con una lentitud que, en el caso de la cumbia, puede ser exasperante). Y que decir de la “tenchis celiber”, el primo”chomo” y serapio el “dicharachero”, entre otros…
    18. En cuanto a la literatura y la poesía, sólo en unas cuantas ocasiones hemos estado a un paso de dejar una huella en América Latina: con Francisco Gavidia, Salarrué, Roque Dalton y Roberto Armijo.  Pero nuestra marginalidad endémica lo impidió.  Ni modo; marginales como somos –al fin y al cabo, provincia remota de México desde tiempos inmemoriales— no nos ha quedado más remedio que ser receptores de distintos influjos culturales (también, económicos y políticos) provenientes de América y España que hemos adoptado y adaptado con peor o mejor suerte, aunque con poca creatividad y originalidad. Por supuesto que tenemos escritores (poetas, poetisas, literatos, literatas y ensayistas), pero aparte de lo que algunos de ellos y ellas se creen, su huella en el concierto latinoamericano (o incluso centroamericano) es nula. Al igual que lo que ocurre entre otros con la incursión de la pintura , escultura, cerámica, teatro, danza y otras expresiones artísticas, y sobre todo de las nuevas tendencias de las artes aplicadas: el diseño grafico tiende a ser un extremo “copismo” de trabajos anteriores a nivel casi de reciclaje…
    19. En fin, pese a la vocación de copiar todo lo que sucede en otras partes –desde hace un par de décadas, a los modelos a copiar se ha añadido el estilo de vida estadounidense—, no se ha adquirido la pericia para hacerlo bien: por lo general se trata de copias pobres y mal hechas, que terminan –especialmente en el caso de la cultura popular— por deformar el gusto y las costumbres de la gente. Pero aquí estamos, siendo parte de América Latina; replicando en caricaturas –desde los dictadores y el caudillismo hasta los modos de hablar y de vestir— lo que sucede en otros países latinoamericanos. Prácticamente todo lo que caracteriza a América Latina está presente en El Salvador; es decir, este es un país latinoamericano típico.  Y está presente porque llegó de fuera y ha sido copiado, adaptado y adoptado, por la gente, desde las élites –cuya vocación para la copia no va a la zaga sino a la vanguardia del resto— hasta los sectores populares. Somos un país receptor de cultura, de hábitos, estilos de vida y costumbres. El imperio del dollar, centro de san salvador…
    20. Aprendimos a recibir (y nos acostumbramos a ello) desde las primeras migraciones nahuas que llegaron de México, en la época prehispánica. Lo que somos es lo que hemos recibido y seguimos recibiendo del exterior. Ahora mismo, gracias al torrente migratorio hacia Estados Unidos estamos copiando no sólo la arquitectura de las residencias estadounidenses, sino (acompañado de los usos idiomáticos correspondientes)  el estilo de vida “americano”. Nos agringamos de manera acelerada, pero seguimos usando el vos sin ser argentinos (para distinguirnos, hay un leve sonido de la “j”, que suena en lugar de la “s” y decimos, por ejemplo, “vos querés” o “vos pensás”, no  “vos quieres” o “vos piensas”), comiendo tortillas de maíz sin ser mexicanos, bailando cumbia sin ser colombianos,  diciendo “carajo” sin ser peruanos, escuchando y bailando la batucada sin ser brasileños y teniendo a nuestros propios caudillos (aprendices de caudillo) sin ser ecuatorianos, bolivianos o venezolanos. Desde el tema de la identidad, la “patria exacta” de Oswaldo Escobar Velado es, más bien, una patria inexacta: una patria con contornos difusos e indefinidos, una patria que se desvanece en cada instante, pero de la cual algo queda: las mezclas, las copias y las caricaturas de todo lo que nos impacta y que, en definitiva, nos sirve para sobrevivir como sociedad.
    21. QUE ES CULTURA? “ Básicamente la cultura consiste en contenidos de conocimiento y pautas de conducta que han sido socialmente aprendidos”, y transmitidos colectivamente. Podemos concluir que la cultura es: “el complejo formado por los bienes materiales, conocimientos técnicos, creencias, moral, costumbres y normas de derecho, así como otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad”. Todas las culturas poseen seis elementos principales: Creencias (explicaciones de experiencias compartidas), Valores (criterios de juicio moral), Normas y sanciones (normas específicas de conducta), Símbolos (representaciones de creencias y valores), Idioma (un sistema de comunicación simbólica), Tecnología. La Identidad Nacional es una actitud y percepción que termina siendo un sentimiento, a veces una creencia. Representa una abstracción que no es más que el resultado de las relaciones humanas, de experiencias en común: Costumbres, cultura, lengua, economía, política, lo social, etc. La identidad se construye en función de todos los elementos. No representa una cosa específica, sino que es una forma de vida, una manera de vivir y morir; un modo de pensar acerca de la razón de ser de la vida y de la muerte.
    22. La identidad representa un número indeterminado de individuos que se relacionan y comparten supuestos básicos que crean lazos y sentimientos de formar parte de una conceptualización abstracta más amplia, de pertenecer a un pueblo, a una nación, a un grupo. En fin, los individuos se identifican, se relacionan con los demás a través de aquellos supuestos. Y se identifican en todo momento; en el presente y hacia atrás en la historia y hacia delante en el devenir de su existencia.

2 comentarios:

  1. muy buen trabajo me ayudara mucho

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  2. me parece bien que se enfoquen en el ambito salvadoreño ya que es bien dificil encontrar temas relacionados con nuestro pais

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