martes, 8 de mayo de 2012

LA MADUREZ EMOCIONAL EN EL ADOLESCENTE


LA MADUREZ EMOCIONAL EN EL ADOLESCENTE
Se habla con frecuencia de que los jóvenes de hoy tardan más en llegar a la madurez que en generaciones anteriores. Asumir responsabilidades y saber enfrentarse a las dificultades de la vida, se muestra cada vez como algo más difícil de encontrar. Incluso el Doctor Aquilino Polaino Lorente, doctor en Psiquiatría y catedrático en Psicopatología escribió un libro sobre lo que él denominada Síndrome de Peter Pan o el de “la eterna adolescencia”. ¿Qué se puede hacer en estas situaciones? ¿Cómo se puede llegar a la madurez afectiva?
La madurez afectiva
Cuando nos referimos a la madurez afectiva estamos refiriéndonos a un estrato de la personalidad muy relacionado con lo biológico (el nivel de glucosa en sangre, las hormonas, etc.) La afectividad está relacionada con la respuesta a la pregunta: “¿Cómo estás?”. Esta madurez afectiva tiene mucho que ver con la propia apreciación que hacemos de nosotros mismos y de los demás.
Para lograr una personalidad equilibrada y libre, es conveniente educar en las virtudes, y, especialmente en la fortaleza y en la templanza. Con ellas cada uno podrá ser más dueño de sí mismo; y por lo tanto más libre y más feliz.
Una persona a la que la faltan virtudes, especialmente las dos ya mencionadas, no será libre sino esclava de sí misma, de los demás, de todo. Esta situación puede generar inseguridad y angustia.
La persona inmadura presenta dificultades de adaptación: choca con los demás y podría presentar trastornos de personalidad. Los síntomas que aparecen en estas personas, y que más adelante especificaremos, están en la base de diferentes psicopatologías.
Para lograr una personalidad equilibrada y libre, es conveniente educar en las virtudes, y, especialmente en la fortaleza y en la templanza.
Además, en la sociedad actual, debido a la filosofía imperante, cada vez se hace más difícil la práctica de la fortaleza y de la templanza. Hoy en día, los planteamientos hedonistas, consumistas y materialistas “ahogan a niños y jóvenes” y les dificultan desarrollarse con normalidad. Está mal visto, exigirse a uno mismo, no disfrutar de algunas cosas o no comprar el último modelo de lo que sea.
La formación de la personalidad
En la formación de la personalidad hay que tener en cuenta la influencia de los padres, de los educadores y la del ambiente en el cual se educan los jóvenes. Algunas de estas malas influencias son: potenciar la comodidad, evitar todos los disgustos a los hijos o a los alumnos y darles todo lo que pidan inmediatamente.
Actualmente los chicos adquieren antes la madurez intelectual debido a que se trabaja más este aspecto con ellos, pero tardan más en madurar afectivamente. Los profesores, tienden más a enseñar a “hacer” que enseñar a “ser”. Esta metodología influye en el conocimiento, pero no facilita la madurez emocional.
Muchas personas inmaduras están afectadas de perfeccionismo. Se entregan al "hacer" y buscan la seguridad en la perfección. Como hay cosas que hacen mal, se llenan de angustia. Hoy la educación está en crisis, porque no se dan suficientes estímulos para disfrutar haciendo el bien y pasarlo mal cuando se hace lo malo.
Para la madurez afectiva es también muy importante el ambiente en el que se educa. Si el ambiente es de cariño y aceptación, la persona asimila los criterios sobre el bien y el mal. Si lo que hay es temor en la infancia, no se asimilan los valores; y al llegar a la adolescencia aparece la rebelión de una forma exagerada. La falta de cariño produce inseguridad y un sentimiento de minusvalía. Unida a la inseguridad surge la angustia.
La personalidad madura se consigue por un adecuado desarrollo de la inteligencia y la voluntad. Este proceso dura toda la vida. Siempre habrá que vencer los estados de ánimo o evitar la pereza. Si por medio de la inteligencia y la voluntad conocemos nuestros estados de ánimo, podremos controlar su desarrollo y evitaremos un sin fin de problemas.
Dos tendencias fundamentales de la personalidad son moverse y experimentar. Estas tendencias son propias de la infancia. A partir de los siete u ocho años empiezan a prevalecer las tendencias del valer y del poder. Si en la formación del carácter no se han satisfecho estas tendencias, nos encontraremos ante la inmadurez afectiva. La necesidad de ser valorado y aceptado de cada persona es tan fuerte que se pone a su servicio tanto la inteligencia como la voluntad.
Rasgos de la personalidad inmadura.
De la falta de valoración y aceptación, surgen las personalidades inmaduras. Todas ellas tienen en común la inseguridad. Esta inseguridad tiene los siguientes rasgos:
  • Sentimiento de inferioridad. Esto hace que las personas se comparen con los demás y que tiendan a ver lo negativo.
  • Angustia y nerviosismo.
  • Perfeccionismo.
  • Rigidez. La inseguridad lleva a aprender pocas cosas y a hacerlas constantemente, porque es lo que cada persona domina. Esta conducta puede provocar conflictos con los demás, ya que los demás tienen otras formas de actuar o de pensar.
  • Pesimismo: Miedo a equivocarse.
  • Inseguridad que conduce a la duda y a la indecisión. Los inmaduros dependen siempre de alguien o de las innumerables metas que se van marcando.
  • Obsesivos. Como estas personas “no pueden cometer fallos”, lo planean todo.
  • Elevada autoexigencia.
  • Extroversión. Las personas inseguras se vuelven hacia los demás, pero no se conocen.
  • Baja tolerancia a la frustración. El más mínimo contratiempo les hunde.
  • Inestabilidad de ánimo.
  • Respuestas emocionales desmesuradas.
  • Susceptibilidad.

A lo largo de nuestra vida conforme crecemos vamos desarrollándonos emocionalmente, unos más rápidos que otros y no tiene que ver siempre con tus genes también tiene que ver con el ambiente que te has criado y como influyen tus genes en eso. Una persona con escasos genes de autosuperación le costará mucho más aprender de las experiencias de la vida y se las tomará como rotundos fracasos que lo traumatizarán.
Imaginemos un niño que sufre bullying en la escuela con escasa capacidad de autosuperación, eso le condicionará a no aceptar la experiencia y engendrar odio contra la sociedad, lo cual hará que esté muy reprimido y se resalte su timidez, con toda seguridad esa persona jamás será feliz. Es muy importante saber aceptar y superar las experiencias para llegar a un buen nivel de madurez emocional.
Por norma general las experiencias hacen más fuertes y enriquecen la vida de las personas pero en un bajo por ciento convierten a una persona en pesimista y depresiva e incluso muchas veces hacen que la misma persona no se enriquezca absolutamente nada. Es importante aprovechar todas las vivencias para enriquecerte. Por ejemplo, vamos a ver tres ejemplos.
  1. Tu padre se muere y pasas completamente de todo
  2. Tu padre se muere y te deprimes un largo tiempo
  3. Tu padre se muere y analizas todo e intentas comprender la muerte
En el caso 1 la experiencia no servirá de nada porque la persona se oculta detrás de una máscara, oculta la experiencia de la muerte de su padre por no sufrir, pero no se da cuenta de que esto es necesario para entender la muerte, madurar emocionalmente y hacerse mejor persona. En el segundo caso es el proceso más típico y normal, tu padre muere y te deprimes mucho tiempo hasta que al final lo superas pero en el camino has aprendido muchas cosas sobre la vida, te ha ayudado a madurar emocionalmente.
Recordad que si la vida fuera siempre perfecta seríamos aún más egoístas de lo que somos, se podría decir que las experiencias son las que nos hacen humanos.
En el caso número 3 es la mejor forma de afrontar una muerte, te entristeces pero tu curiosidad y la necesidad de entenderte llevan a hacer todo lo posible y correcto para entender la muerte, te haces un crucero para pensar y meditar, ves muchos documentales del universo y te das largos paseos por el cementerio intentando conectar con tu espíritu y entender el porque de la muerte y aceptarla. Al cabo de unos meses estás como nuevo, mucho más maduro y consciente tanto de ti mismo como de los demás y si quedaba un ápice de egoísmo en ti se habrá evaporado casi al completo gracias a haber asimilado esta experiencia tan profunda. La mayoría de la gente o huye de las experiencias o deja que estas le hagan besar el suelo hasta que dejan de aplicar fuerza y entonces se levantan, eso es mejor que no asimilar la experiencia pero es 100% peor que no asimilar la experiencia de forma correcta.
No hay que escapar de las experiencias, hay que entenderlas. Cuando ocurren experiencias graves no podemos huir y simplemente llorar, hay que enfrentarse a ellas, entender porque pasa, intentar entender algo por muy difícil que sea y por supuesto no irnos hacia gente que nos proporciona respuestas absurdas para que nos tranquilicemos. De hecho el tarot, la religión y esta serie de timos basan su negocio en la desesperación de la gente y la incapacidad por entender las experiencias.
¿Se te ha muerto un ser querido? No pasa nada, hay un DIOS allí arriba que nos ha creado a todos y tiene un propósito, se lo habrá llevado por algún propósito y estará contento en el cielo, muerto pero en el mundo de Dios, contento.
Estas respuestas son las que se dan a un niño de 5 años que todavía no puede asimilar bien estas cosas, pero que los adultos de hasta 90 años se conformen con estas mentiras es bastante patético. En un capítulo de Física o Química cuando se muere un joven de la escuela la profesora dice que : “a los religiosos les queda su FE para soportar la muerte de alguien pero  a los no religiosos les queda la filosofía“.
Esto refleja muy bien como la gente usa las mentiras de forma egoísta para no sufrir y prefieren vivir engañados antes de aceptar algo como que cuando morimos dejamos de existir para siempre. A mi no me produce ningún escalofrío ni malestar porque a través de la búsqueda he conseguido entender el porqué y eso hace que no necesite engañarme para ser feliz, soy valiente y me digo las cosas por delante. Esto no me limita en nada, a una persona religiosa aceptar estas mentiras implica que tiene que aplicar unas creencias que por norma general son absurdas y a obedecer cosas absurdas que limitarán para siempre su vida. No solo se mienten a si mismos sino que encima la poca vida que tienen la pasarán sin poder alcanzar la verdadera felicidad debido a su auto-engaño y las limitaciones que este les provoca.
Madurar emocionalmente es importante
Ya hemos hablado de la importancia de madurar y como ello va a mejorar nuestra vida y nuestra calidad de vida. Imaginemos un enfermo que sale del hospital pero que se niega a hacer deporte porque niega su enfermedad y la intenta eludir, esto afectará negativamente su salud, en cambio si se acepta, comprende y esa persona comienza a hacer deporte mejorará mucho su calidad de vida.
Lo mismo ocurre con la gente con ideologías absurdas, fascistas o este tipo de ideologías que están en contra de los demás, solo la gente poco madura se puede permitir estas ideologías porque alguien que ha madurado emocionalmente debido a sus experiencias empatiza mucho más con el mundo, la vida y no solo eso, sino que entiende mejor la vida, cuando ocurre esto se deja de perseguir el egoísmo puro o el hacer dinero por hacer y se empiezan a buscar cosas más profundas, cosas que harán que tú vida cobre sentido y que además tenga sentido el día de tu muerte.
El otro día intercambié mails con un “gurú vendemotos” que quería que yo le enlazara, yo se lo negué educadamente y él se pico (Los súper gurús tienen mucho ego), en uno de los mails le dije que “a mi me daba igual lo que hiciera y que el día de su muerte ya se iba a arrepentir” y esto es porque todavía no había madurado lo suficiente como para entender muchas cosas y por eso se podía permitir el lujo de ser un egoísta que solo busca el auto-beneficio.
Él contestó con tonterías y terminó con: “Si me arrepiento de algo el día de mi muerte será de haber perdido mi tiempo con gente como tú”.
Aquí tenemos un ejemplo de como alguien puede estar tan vacío de mente y alma, dudo mucho que alguien el día de su muerte se haya arrepentido por jugar 30 minutos a la Wii cada día durante 2 años pero no de que haya timado y estafado o haya seguido psicologías absurdas basadas en su EGO.
En fin, La madurez emocional es muy importante, en el caso anterior el súper gurú tendrá la suerte y su máxima aspiración de convertirse en un Dinio de la televisión, mucha gente egoísta solo busca la fama y le da igual ser el friki y payaso de la tele, pero la gente que madura emocionalmente tiene en cuenta muchas más cosas que querer que le reconozcan.
Este tipo de sentimientos son muy inmaduros y primitivos, una persona madura es una persona evolucionada, realmente es superior al resto de los humanos, comparar una persona madura de una inmadura es como comparar un humano de un chimpancé, el chimpancé ni siquiera puede llegar a la conciencia de si mismo con total plenitud.
Una persona madura emocionalmente siempre va a llegar mucho más lejos que a una persona inmadura. ¿Os imagináis a extraterrestres inteligentes? ¿Como os los imagináis? ¿Mal organizados y peleándose entre ellos? ¿Egoístas y luchando por el poder?
Verdad que no, cuando nos imaginamos a extraterrestres inteligentes y pacíficos nos los imaginamos bien organizados, que luchan por el bien de su especie y las demás, en cambio los humanos todavía no somos así, seguimos utilizando a los toros indiscriminadamente para la diversión y disfrute de unos cuantos tontos, seguimos invirtiendo más dinero en un futbolista en vez de investigar científicamente.
Todavía nos queda mucho para evolucionar como especie, hay mucha gente inmadura emocionalmente pero poco a poco iremos madurando y llegará un día en que los toros o invertir más en un futbolista que en educación o investigación se verá una barbarie tan grande como nosotros vemos ahora las guerras o la esclavitud.
La madurez emocional es un estado de sabiduría, estabilidad y desapego. El arte y la habilidad de la observación desapegada nos permiten aprenderimportantes lecciones acerca de nosotros mismos y acerca de las relaciones interpersonales, lecciones que son esenciales para progresar en la vida, social y profesionalmente, así como psicológica y emocionalmente.
La madurez emocional reside en la habilidad de interactuar con base al amor espiritual. Somos fuertes pero no ásperos, resistentes pero no insensibles. La madurez emocional es el estado interno cultivado y desarrollado en el que la energía del alma circula libremente, no hay bloqueos emocionales ni pérdidas de energía.
Madurez emocional significa comprender nuestras tendencias profundas, conocer nuestras fortalezas y debilidades y tratar con ellas. De esta forma nuestras debilidades no se convierten en un impedimento o fuente de sufrimiento o pesar, y nuestras fortalezas no se convierten en una fuente de arrogancia.
La madurez emocional se adquiere a lo largo del tiempo a través de la interacción con las personas y a través de la participación con grupos de personas en diversos proyectos. Excepto en casos inusuales, no es posible volverse emocionalmente maduro desde el aislamiento. Una combinación
de meditación, estudio, desarrollo de habilidades y servicio para el beneficio de los demás ayudan en cada paso del proceso de maduración.
Todos los elementos de nuestra vida, los encuentros, actividades y experiencias que tenemos (tanto agradables como desagradables) ofrecen oportunidades para desarrollar la madurez emocional. Si hemos integrado la fortaleza interna en nuestro ser, nos ponemos a la altura de los retos, trascendemos nuestras limitaciones y damos pasos hacia delante en el viaje de nuestra vida. Si no tenemos fortaleza interior esos retos pueden debilitarnos o forzarnos a reaccionar con acciones erróneas o desesperadas, con deshonestidad e incluso con agresividad. La madurez emocional se revela a través de las muchas victorias que conducen al sentimiento de libertad interior.


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