Resumen de la obra Huasipungo
Alfonso Pereira debía una gran cantidad de dinero a
una buena cantidad de gente por lo cual decidió aceptar una propuesta de su tío
Julio Pereira de internarse en la selva para organizar una explotación de
madera y para sacar adelante un proyecto que tenían en compañía de Mr. Chappy,
un reconocido explotador de madera en el Ecuador. Él aceptó esta propuesta y se
fue con su hija Lolita y con su esposa Blanca Chanique de Pereira, estuvieron
internados por tres largos años en los cuales don Alfonso fue compasivo con sus
indígenas dándoles privilegios y ayudándolos, pero después de que su familia se
regresara para la ciudad, él empezó a perder la visión generosa que tenía de
sus indígenas y los empezó a tratar muy mal: ya no les ayudaba, los golpeaba y
violaba a las esposas de los cholos, como él los llamaba. Los hechos que son
iluminados en la novela son narrados a través de diferentes puntos de vista,
los cuales empezaremos a retomar para darle forma a la trama.
Los terratenientes, los jefes políticos y el cura
mandaban en aquel pequeño caserío, que ponía toda su fe en la religión y todo
su amor a su trabajo, así le tocara sacrificar su propia vida y la de su
familia con tal de que su Dios estuviera feliz, además de su amo, ellos ponían
todo de su parte para cumplir los deseos de su amo, el cual más adelante los
traiciona; el señor Alfonsito como lo llamaban ellos, les mandó a construir una
carretera para comunicarse con la civilización y poder hacer comercio más
adelante, el proyecto comenzó a tomar forma, pero el terrateniente estaba
desesperado por terminar esta obra rápido para lo cual tomó una técnica de
construcción que comenzaría a cobrar vidas indígenas por lo cual le tocó
empezar a entretener al pueblo con aguardiente y peleas de gallos. Ya
finalizada la obra el terrateniente viajó a Quito pero su tío lo mando a que
adelantara el proyecto de los estadounidenses con el cual le venderían a estos
el terreno. Las hambrunas en el pueblo comenzaron a cobrar vidas y todos los
indígenas estaban desesperados, llegando hasta el punto de tener que robar a
los demás para poder subsistir.
Las condiciones en que vivían aquellos sujetos eran
deplorables e inhumanas, los niños, como único juguete, usaban su excremento y
sus orines para hacer una masa y así entretenerse, mientras sus madres eran
sometidas a diferentes trabajos, y mientras sus taitas eran sometidos a duras
jornadas de trabajo forzado y el que se resistiera a este era castigado y
aniquilado por los altos mandos a cargo de ellos. Cuando un indígena se aporreaba
trabajando como es el caso de Andrés que en un descuido se cortó el pie con el
hacha, le ponían provisionalmente telarañas y vendas, pero si este empeoraba lo
llevaban donde el curandero el cual chupaba la infección del pie junto con sus
gusanos, hasta que el paciente se desmayara, luego el brujo preparaba una olla
de barro con agua y hierbas las cuales ponía al fuego para calentarlas y
después procedía a meter el pie del herido en esta olla, este procedimiento se
repetía todos los días hasta que el longo se curara totalmente, peor lo que es
inaudito es que los terratenientes los obligaban a trabajar así estuvieran
enfermos, claro que le cambiaba la labor hasta que se aliviaran para regresar a
su antiguo trabajo, el indígena era rebajado hasta su mínima expresión, el cura
cobraba fuertes sumas de dinero para celebrar misas, y para los entierros
engañaba a los indios diciéndoles que si no pagaban fuertes sumas de dinero sus
seres queridos irían al infierno. Era tal el estado en el que estaba Tomachi
que a Andrés y a varios indios les tocó desenterrar un buey que don Alfonso
había mandado a sepultar, el cuerpo ya estaba putrefacto pero el hambre de
aquellos indígenas con sus guaguas llorando de hambre lo pudo todo, al llevar
la mortecina al huasipungo la asaron pero a la esposa de Andrés le cayó mal y
murió; Andrés tuvo que robar una vaca para pagar el entierro de su esposa
vendiendo aquella vaca a Sangolquí (pueblo vecino), pero corriendo con tal mala
suerte que lo cogieron y lo sometieron a fuertes torturas, para que el pueblo
tomara escarmiento y no hiciera esto nunca, el tiempo pasaba en esta población
y el cura explotaba a los longos cada vez más, en esta ocasión él era el único
que tenía buses para comunicarse con los pueblos vecinos, entonces cobraba grandes
sumas de dinero por el transporte de mercancía o de indios. El cura y el
terrateniente eran una sola voz, lo que ellos dijeran era sagrado y tenía que
ser respetado, el que no lo hiciera tendría que pagar con su propia vida. Ya en
últimas cuando el pueblo perdía toda esperanza de una buena comida, empezaron a
correr los rumores en el pueblo de que por fin iban a llegar los
estadounidenses que los salvarían, los longos se preparan con banderas, barren
sus calles y se asean un poco para recibir a los que serían su salvación, pero
apenas empezaron a pasar los carros de los estadounidenses, se dieron cuenta
que estos por el contrario los acabarían; Estos personajes se reunieron con
Alfonso Pereira para hacer entrega del territorio, y empezaron a ordenar la limpieza
de los huasipungos para que ellos pudieran construir sus casas lujosas, pero lo
que ellos no habían predicho era que los runas no estaban dispuestos a
abandonar sus huasipungos para probar suerte en la montaña, cuando menos
pensaron los indios estaban en rebelión y mataron a cinco hombres de la
burguesía, inmediatamente pidieron refuerzos en Quito los soldados que llegaron
con sofisticadas armas comenzaron a matar a todos los indios que se rebelaban
empezaron a quemar la casa de Andrés Chiliquinga con algunos refugiados
entonces los indios empezaron a salir de la casa asfixiados por el humo y entre
ellos salió Chiliquinga con su hijo las últimas palabras que se escucharon de
él fueron ¡ÑUNCANCHIC HUASIPUNGO!;hasta que lo lograron, los pantanos y las calles
ya estaban manchados de sangre indígena que algún día les sirvió y que nunca
pensaron en defraudarlos, siempre fieles hasta que sus vidas corrieron
peligro...
Personajes
Don Alfonso Pereira, considerado un caballero de la alta sociedad de
Quito, de mejillas rubicundas y lustrosas.
Doña Blanca Chanique, esposa de Pereira, matrona de las iglesias.
Doña Lolita, hija adolescente de don Alfonso.
Tío Julio, poderoso tío de don Alfonso, de gruesa figura,
cejas pobladas, cabellera entreacana y ojos de mirar retador. Tiene la
costumbre de hablar en plural.
Mr. Chapy, gerente de la explotación de la madera en el
Ecuador, es un estadounidense (gringo) de grandes recursos financieros y
millonarias conexiones en el extranjero.
Policarpio, el mayordomo de la hacienda Cuchitambo de don
Alfonso Pereira.
Andrés Chiliquinga, indio de la hacienda de don Alfonso y personaje
principal de la novela, encabeza la resistencia de los indios durante el
desalojo de los huasipungos.
Jacinto Quintana, mestizo de apergaminada robustez, teniente político
del pueblo, cantinero y capataz. Corrupto y autoritario. Desprecia y maltrata a
los indios.
Juana, mestiza. Esposa de Jacinto Quintana, mantiene
ocasionales relaciones amorosas con don Alfonso y el cura.
Gabriel Rodríguez, conocido como el "tuerto Rodríguez", es
un mestizo de gruesas y prietas facciones, mirada desafiante en su único ojo,
de cinismo alelado y retador al responder o interrogar a la gente humilde.
El Cura: Hombre adúltero, es el que por medio de los sermones
se encarga de infundir miedo a los indios, aprovechándose de ellos para obtener
ganancias económicas.
Cunshi: es la mujer de Chiliquinga es sumisa y es abusada
físicamente y sexual, por el terrateniente (Pereira) y hasta por su propio
marido.
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